4 nov. 2011

November rain

Ya he vuelto de nuevo a currar. Después de una semana de hacer mucho el vago, comer guarrerías y estar en casa, vuelvo a la vida normal, a ganarme el parné. No tengo ni idea de si he cogido algo de peso, porque tampoco he querido mirarlo, supongo que sí. Vuelvo a la dieta y al ejercicio físico constante, pero sin hacer el burro, que aún estoy tiernecita, y voy a tratar de volver a hacer cosas creativas. No sé si será el cambio de clima, la lluvia de Noviembre que le pone a una tonta, la inactividad, que estoy pillando un constipado curioso o si será una cosa hormonal, pero estoy últimamente algo decaída, me refiero a que no tengo ganas de hacer nada más allá de las tareas propias para la supervivencia y eso tiene que cambiar.


También me da una pereza horrible volver a la dieta ¡pero ya está bien! me he dado esta
semana para hacerme la pobrecita, mimarme y dejar que me mimen, pero no quiero acabar convirtiéndome en una babosa lastimera ¡así que a empezar de nuevo!

A modo de auto-motivación y porque os dije que algún día lo contaría, el post de hoy va de cómo he conseguido perder 9 kilos y un chorro de centímetros este verano sin amputarme ningún miembro.

¿Qué dieta estás haciendo Zio?

El 16 de Junio de 2011 decidí empezar a hacer dieta, me bajé el libro de la Dukan, me lo leí y, con un poco de desconfianza, me puse al jaleo. No pasé nada de hambre, perdí 2 kilos en 2 días pero estaba con la mirada perdida en el infinito. Al tercer día fuí a un cumpleaños, me tomé una cerveza y dos pinchos y a la mañana siguiente descubrí horrorizada que había recuperado esos dos kilos casi por completo. Así que pensé "¡Pero ésto es una mierda! Será mejor probar otra cosa". Estaréis pensando que ésto lo debe supervisar un profesional para evitar joderse la salud. Pues no os quito razón. Es necesario cuando buscas resultados rápidos, te odias a tí mismo y vas a pagar el precio que te pongan. Ese es el problema, llevo toda la vida cogiendo peso y quitándomelo, me gusta comer de todo y eso es bueno para poder llevar una dieta sana, pero siempre es más fácil encontrar cosas menos saludables para comer o que te apetezcan de repente ¿Por qué no plantearme cambiar mis hábitos de una vez por todas? Así que lo hice.

Un amigo, Darío, escribe un blog sobre estilo de vida: Transformer, tu vida versión 2.0. Ya me había paseado por su blog a curiosear, está muy bien documentado y todas las cosas de las que habla las ha experimentado en sus carnes antes de escribir sobre ello, convirtiéndose en el propio conejillo de indias de sus investigaciones. Es un grande.

¿Y qué has aprendido?

La pirámide nutricional de toda la vida no funciona, nos ha convertido en una sociedad con hábitos de señoras gordas, las grasas no son tan malas y el verdadero enemigo son los carbohidratos, especialmente los de absorción rápida.

Para perder peso hay que consumir menos calorías de las que necesitas pero mira a ver de dónde vienen esas calorías que te metes entre pecho y espalda. 

Lo de contar calorías no es tan difícil. Las primeras semanas premedité lo que iba a comer en cada momento y calculé las calorías, para saber el peso usé la regla de los puñados de la que habla Transformer y utilicé un contador de calorías de esos que hay por internet para tener una idea más o menos precisa de lo que comía. Después de eso ya no me hizo falta contar calorías porque a ojo ya tenía la idea de si estaba comiendo de más o de menos.

No hay que pasar hambre y se debe comer 5 veces al día. Esto es lo más difícil, al menos para mí que vivo apollardada.

Y lo mejor de todo: una vez a la semana hay que ponerse bien de puerco.

Muy bien, ya nos has dado algo para leer ¡¿Pero qué es lo que has hecho tú?!

Muy fácil: Nada de arroz, nada de patata, nada de azúcar, nada que lleve harina (pasta, pan, galletas...), nada de alcohol y mucha agua, eso no me ha costado, siempre he sido de beber mucha agua, me lo pide el cuerpo. Sólo me doy la licencia de mi rebanada de pan integral con aceite para acompañar el desayuno. Y con esas pequeñas privaciones aún me queda un universo enorme poblado de frutas, verduras, legumbres, carnes, pescados y lácteos que explorar además de un día a la semana en el que puedo comer y beber lo que quiera hasta caer enferma (me ha pasado, por cierto, algunos días libres me comporto como un perro mongolo).

Atiende, que también hago bastante ejercicio físico y eso cuenta. Probé unas pastillas quemagrasas para dar un empujoncillo a la cosa pero la verdad es que tampoco noté la diferencia, no estaba de Dios.

¡Ponte en evidencia! ¡Danos cifras, canalla!

El 16 de Junio pesaba 62,6 Kg y mis medidas eran 99/76/102, a día 1 de Octubre (el último día que me hice ficha) pesaba 53,5 y mis medidas eran 92/68/93. 9 kilos en 4 meses, he perdido el rodillo de debajo del sobaco, tengo cintura y he perdido más culo del que me gustaría, mi culazo nunca le hizo daño a nadie, tendré que ponerme más en serio con las sentadillas.

¿Y ahora qué?

Pues la verdad es que me he acostumbrado a comer de esta manera y ya no pierdo peso como al principio, seguiré así una temporada y continuaré con la llamada Zona: 40% de carbohidratos, 30% de proteínas y 30% de grasas... ¡Y mi día libre no me lo quita nadie!

Que paséis un Dies Veneris desopilante, os dejo con un chiste:

Dice que se presenta Shakespeare en la consulta del médico exclamando:
- Doctor, doctor, hice lo que me recomendó para la acidez y ahora tengo gonorrea.
A lo que contesta el facultativo:
- ¡William! ¡Te dije sal de frutas!

1 comentario:

  1. Tomo nota de tu dieta! aunque es básicamente lo que hice yo el invierno pasado para perder 10 kilos. ¡Este toca otros diez!

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