30 oct. 2012

Dragoncica (Parte I)

Por 25 pesetas, "cosas que puedes encontrar en un estudio de tatuajes": "un bebé lactante", un dos tres responda otra vez...


¿Quién dijo que tener un hijo iba a impedirte hacer cosas? ¿Que te quieres tatuar? ¡Te lo traes al estudio y listo! La verdad es que gloria bendita la niña de la Viki: un par de paradas a
darle teta (de la mía no, que sólo vale para sellar bañeras), echar el provechito y ha aguantado sopa toda la mañana, una maravilla. 

Al fin y al cabo el tattoo era por ella; un dragón, por haber nacido en el año del dragón, con su nombre, fecha nacimiento y el nombre del padre, que algo ha tenido que ver también.




En una parada express por Madrid se ha dejado caer Victoria. Al final nos hemos alargado un poco y la zona estaba ya sensible como para terminar todo, pero en un par de días le metemos las nubes y así integramos las estrellas que tenía de un tatuaje anterior y les damos un repaso.

Todo sea dicho, Viki empezó contándome su idea del dragón en plan: "blableblí, un tattoo por la nena, blabla, se me ha ocurrido ésto, pero para hacerlo no más grande que un plato de café, trucutrú, discreto, así en un ladito o algo..." y barruntando ideas nos ha salido un dragonzaco en la espalda, con sus nubes, su cielo y sus estrellas... Si le da por ser muy prolífica y tener muchos más hijos siempre nos queda la opción de poner una villa debajo con todos sus habitantes, eso sí: más chiquiticos. Os dejo aquí los diseños previos que hicimos antes de llegar al definitivo, cada uno de su padre y de su madre.






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