16 jun. 2013

¡Páharo!

Adrián paseaba por el campo y de repente exclamó: "Mira el buitre qué guapo ¡a que me lo tatúo!" y esa es la historia de este tatuaje. Me gusta preguntarle a la gente el motivo por el que eligen o buscan un tatuaje y me me quedo igual de satisfecha cuando hay trasfondos personales o profundos que cuando todo es absurdo. 






Me pasó una foto y sobre ella y yo hice lo mío, dándole el carácter y la expresión de "te voy a comer las entrañas a la que dejes de menearte".

Aprovechando el viaje también vino a tatuarse su novia, Omara, bien majos los dos. Se me portaron muy bien, mucho mejor de lo que me porto yo, que me estoy terminando la medusa y soy un coñazo. Su tattoo sí tiene un sentido más íntimo: son los alambres de espino de su casa, que contiene todo tipo de recuerdos, buenos y malos. Después de haberla reformado con una gran inversión de dinero y esfuerzo personal, decidió no retirar esos alambres de espinos de la casa que en muchos sentidos representa su libertad ¡qué paradoja más fina!


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