21 sept. 2013

Gatatuaje

Si no existieran los gatos habría que inventarlos, pero seguramente no nos saldrían igual. Son al mismo tiempo cabronías con pintas y zalameros pastosos según como les pilles, con un toque random de mongolismo. Pero cuando se extrapolan sus atributos a los de una mujer la literatura suele referirse a la sensualidad de sus movimientos, lo profundo y exótico de su mirada y el halo de misterio que les envuelve, aunque dentro de su cabeza sólo suene "¡miamiamiamiamiamiamiau!"


Hoy Mariví se ha tatuado un felino en el costado que asoma entre unas volutas proboscídeas y unas flores. Una composición muy bonita, la verdad, de la que se había encaprichado.

Y ahora no os quito más tiempo, que ayer salí y estoy muy cansada (¡miamiamiamiamiamiamiau!)

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