10 sept. 2013

Tatuarse el Aneto es una cosa buena

Estamos en el siglo IX después de Jesucristo. Toda la península está ocupada por los musulmanes ¿Toda? ¡NO! Entre los focos de oposición existentes, un reducido territorio a orillas del río Aragón poblado por irreductibles maños resiste todavía y siempre al invasor. 



Y ahora es cuando os empiezo a hablar de Acín. Este muchacho oscense lleva Aragón en las venas y cada vez más  en la piel. Es la primera persona viva a la que tatué y poco a poco se ha convertido en un habitual, aunque no convencional. Siempre me pide diseños "especiales", cosa que me parece más que excelente, que no todo van a ser calaveras y florecillas. En esta ocasión íbamos a completar un tatuaje que empezamos hace tiempo con un quebrantahuesos, carroñero típicamente pirenáico, que descarna su costado. Quería añadirle el perfil del pico Aneto por detrás, en el que se distinguieran sus dos glaciares y del que saliera un río donde pudiera abrevar el mismísimo rebeco y otro quebrantahuesos alzando su vuelo hacia el sol (sí, habéis visto bien, es el pezón).






"Aragón significa rio de montaña. Con el aneto, un quebrantahuesos y un rebeco... ¡me honraran mis nietos!" Exclamaba exultante a través del chat de facebook cuando me contaba lo que quería hacerse.

Os dejo ahora con unos minutos musicales cortesía del Acín, con el que ha tenido a bien deleitarme esta misma mañana y que le vienen al pelo a este post.


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