4 oct. 2013

¡Ay mi Oscar!

Hacía muchísimo tiempo que no veía a Oscar pero, quizá por la manera en que tolera y celebra mi sentido del humor aún pasados los años (poco mas o menos 10), nos dio la impresión de que no había pasado el tiempo. También tiene que ver que yo sigo siendo una mocica y a él nada más que le han salido canas pero ni está más gordo, ni más calvo ni nada.

En estos años le ha dado tiempo a reproducirse y se le antojó tatuarse las iniciales de su vástago.


En un principio las quería tipo herraje de ganadería, que él es señorito andaluz y le va ese
rollo, pero al final se decantó por algo menos transgresor. 

Casualmente los rabillos de las letras parece que componen las iniciales de los apellidos del churumbel (cómo me lo curro sin saberlo) aunque yo no dejo de ver un pene.


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