9 nov. 2013

Seppuku por delante, cerezo por detrás

Un samurai se practica el seppuku con su katana y, al atravesarle, se transforma en una rama de cerezo. Es un "no hay mal que por bien no venga" hecho metáfora. Un cambio que viene dado por su propia mano ¡cambio traumático! pero, al fin y al cabo, cambio voluntario, glorioso, honorable y positivo; una pequeña muerte de la que florece algo diferente. Más o menos eso significa el tatuaje que le he hecho a Edu en la escápula.


Encontró la ilustración en una galería de arte y le gustó tanto que le hizo una foto pensando en tatuárselo algún día. He tratado de mantener ese degradado acuoso o algo parecido, me lo he inventado un poco como acabo haciendo siempre.


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