1 dic. 2013

Let's put a smile on that face!

Y con una sonrisa de oreja a hombro se ha ido el muchacho.


Conozco a gente que siente atracción por la figura del joker, en su sentido más retórico-simbólico, o por el Joker mismo, con mayúscula, como villano de los cómics y películas de
Batman. Pero en esta ocasión me he encontrado con alguien cuya fascinación va más allá. El Joker era el amigo imaginario de Guillermo en su infancia, el que traía a vueltas a sus padres, el que abstraía la imaginación de su hijo hasta el punto de no dejarle estudiar o cumplir con sus aburridas obligaciones. Hace tiempo que quedó encerrado en el Arkham Asylum de la madurez, pero aún así sigue siendo una figura presente en su vida y lleva largo tiempo queriéndose tatuar su efigie. 

Sacando la esencia de un par de ilustraciones del Joker que encontramos hemos hecho esta composición que ha concluido (según palabras literales de Guillermo y Alberto, que venía acompañándole) en "un tattoo muy gordo".

Y creo que es absolutamente necesario acabar el post contando un chiste.

Entra uno a un videoclub y dice:
- Buenas quería alquilar Batman Forever.
A lo que responde el dependiente:
- Pues no va a poder ser, que me la tiene que devolver tomorrow.

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