22 sept. 2013

Los chocobos hembra no pueden ser montados ¡Qué ironía!

- Camarero, sírvame una Fanta y unas olivas. ¡No! mejor sólo las olivas. ¡Demonios! Lléveselas, tomaré sólo la Fanta.
- ¡Pero bueno! ¿Se puede saber a qué está jugando?
- A... ¡Al Final Fanta-sí!


¡Nianoniano! Después de este momento de humor os traigo un tatuaje freaco, es un

21 sept. 2013

Gatatuaje

Si no existieran los gatos habría que inventarlos, pero seguramente no nos saldrían igual. Son al mismo tiempo cabronías con pintas y zalameros pastosos según como les pilles, con un toque random de mongolismo. Pero cuando se extrapolan sus atributos a los de una mujer la literatura suele referirse a la sensualidad de sus movimientos, lo profundo y exótico de su mirada y el halo de misterio que les envuelve, aunque dentro de su cabeza sólo suene "¡miamiamiamiamiamiamiau!"


Hoy Mariví se ha tatuado un felino en el costado que asoma entre unas volutas proboscídeas y unas flores. Una composición muy bonita, la verdad, de la que se había encaprichado.

16 sept. 2013

Con una flor en el cool (segunda sesión)

¡Más flores! ¡Más calaveras! Un solo cucu. Aquí está de nuevo Mafalda con su tatuaje inspirado en las ilustraciones de Tara Mc Pherson que estamos ya dejando como debe de ser. Para esta sesión completamos todo el dibujo, engrosamos la línea de toda la silueta y nos ha dado tiempo a hacerle las sombras a los laterales.


10 sept. 2013

Tatuarse el Aneto es una cosa buena

Estamos en el siglo IX después de Jesucristo. Toda la península está ocupada por los musulmanes ¿Toda? ¡NO! Entre los focos de oposición existentes, un reducido territorio a orillas del río Aragón poblado por irreductibles maños resiste todavía y siempre al invasor. 



Y ahora es cuando os empiezo a hablar de Acín. Este muchacho oscense lleva Aragón en las venas y cada vez más  en la piel. Es la primera persona viva a la que tatué y poco a poco se ha convertido en un habitual, aunque no convencional. Siempre me pide diseños "especiales", cosa que me parece más que excelente, que no todo van a ser calaveras y florecillas. En esta ocasión íbamos a completar un tatuaje que empezamos hace tiempo con un quebrantahuesos, carroñero típicamente pirenáico, que descarna su costado. Quería añadirle el perfil del pico Aneto por detrás, en el que se distinguieran sus dos glaciares y del que saliera un río donde pudiera abrevar el mismísimo rebeco y otro quebrantahuesos alzando su vuelo hacia el sol (sí, habéis visto bien, es el pezón).