22 jun. 2014

¿Recordáis el pintoyó?

Pues era mucho más fácil sin agujas, haciendo girar el cacharro absurder, aunque no quedaba tan guay.




Hoy hemos hecho una revisión del tatuaje de Marina, un tattoo muy bonito pero tenía el
inconveniente de que al curar, con su tono de piel, los amarillos contrastaban muy poco, así que había que darle vida de alguna manera. Y ya puestos hemos metido color a base de bien.


El conjunto de las flores ha cogido más fuerza, pero hemos tenido que ir a lo esencial, que no daba tiempo a más. Hemos hecho las formas con negro y algo de rojo, acorde a los diseños que se ha currado el Manu (desde aquí mil gracias de parte de Marina y mía). Es posible que en otra sesión le pongamos más color.

Me está diciendo Marina que me añada en los agradecimientos por mi paciencia infinita y mi buen hacer: ¡Gracias Zio!
- ¡De nada, Maja! Tírame un cigar.

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